Crónicas de un Asphalt Rat en la Batalla por las 1,500 Millas.
- Christian Jarada "Mazla San"

- 1 abr
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 días
El mundo convencional duerme, pero en mi garaje se respira una tensión eléctrica.
Faltan 72 horas y el silencio es absoluto, roto únicamente por el clic metálico de la llave ajustando el último tornillo de una máquina que el mundo se atreve a llamar "urbana".
Dicen que la Pulsar NS200 es una criatura de ciudad, pero hoy la reclamo como una bestia de guerra.
No buscamos un paseo; buscamos el límite, y para ello la he dotado de una visión sobrenatural: exploradoras amarillas que desgarran la niebla y blancas que perforan el horizonte, devorando la distancia antes de que el ojo humano pueda procesarla.
El GPS no marca una ruta, marca un destino con la historia, mientras llevo tatuado en el alma el mantra que mi padre me heredó como único combustible inagotable: “Insiste, persiste, pero nunca, nunca desistas”.
Mi mente ya ha conquistado la meta; ahora el acero tiene la orden terminante de no quebrarse hasta que el cronómetro se detenga.
28 de marzo 2026, 03:00 AM, el tiempo finalmente se detiene.
La madrugada es un manto de hielo que separa a los hombres de las leyendas, y para los Not Right Riders, el mapa deja de ser papel para convertirse en un campo de batalla donde cada kilómetro es un movimiento vital contra el tiempo.
Salimos cuando el mundo se detiene, con 2,400 kilómetros de incertidumbre por delante, sabiendo que el reloj es un verdugo despiadado que nos pisa los talones.
Pero la comodidad es el veneno de las almas mediocres; nosotros no rodamos para llegar a un punto B, rodamos para encontrar ese punto de quiebre donde el frío quema, el cansancio ciega y solo sobrevive la voluntad pura. La adrenalina es nuestro único oxígeno y el asfalto nuestra única verdad absoluta.

Sin embargo, la gloria no se regala, se arrebata.
En la negrura abismal entre Matehuala y San Luis Potosí, el destino intentó arrancarme el sueño cuando la cadena estalló, dejando un silencio sepulcral en medio de la nada.
Ahí, con las manos bañadas en grasa, el frío calando la médula y la soledad como única testigo, dejé de ser un motociclista para convertirme en un Asphalt Rat. Fue una batalla de ingeniería y coraje, luchando contra el metal en la oscuridad hasta que la Pulsar lanzó un rugido de victoria que estremeció y desafió al desierto.
Pero el ataque no fue solo mecánico, sino mental: esas rectas infinitas hacia Torreón, donde las sombras bailan donde gusanos emergen del asfalto y el cerebro es traicionado por la vista y donde el cuerpo implora tregua y grita ¡ BASTA…..!, es donde el espíritu guerrero exigió una milla más.
En esa frontera entre la cordura y el delirio, nunca estuve solo.
Busqué en cada estrella del firmamento a mi mamá, y sentí su bendición como un escudo térmico contra el viento helado. Y a mi papá, lo sentí con sus manos sosteniendo el manillar que vibraba; pero tras cinco años de ausencia, hoy volvimos a curvear juntos, codo a codo.
Y en el fragor de la batalla, apareció la voz de la resistencia, ustedes fueron mis alas cuando el asfalto quería ser mi tumba, permitiéndome alcanzar el abrazo de mi esposa y mis hijas, que es la verdadera redención de este viaje.
Cada kilómetro de agonía valió la pena por volver a casa, a mi puerto seguro, porque ellas son el motor que realmente me mueve. A ti mi amigo Iván, “El Rudo”, a través del intercomunicador, en cada anécdota y cada llamada, fuiste el ancla con la realidad, el faro necesario cuando el horizonte se volvía borroso.
Treinta y dos horas después de aquel primer giro de llave, el cronómetro se rinde ante mis pies. El plan original se hizo añicos contra los imprevistos, pero la victoria es mil veces más dulce porque fue forjada en el fuego de la adversidad.
Pachuca, aquí está tu hijo; ya no soy el hombre que se fue de madrugada, soy alguien que ha visto salir el sol dos veces desde el asiento de una moto y ha reparado su destino con las uñas en la oscuridad. 1,500 millas después, la Pulsar y yo somos uno solo.
La misión no solo está cumplida; ha sido consagrada en la historia del asfalto.
… mi mente siempre cruzó la meta; ahora, el cuerpo y el acero finalmente lo alcanzaron...
"Mazla San"
Piloto #1 2026
Not Right Riders 2026
1500 Millas x 24 Horas



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